Aumentar las conductas positivas de los más pequeños.

Nuestros hijos necesitan nuestra atención y nuestro tiempo y harán lo que este en su mano para captar dicha atención; si les hacemos más caso cuando actúan de manera inadecuada aumentaran este tipo de conductas; si cuando tira los juguetes al suelo le riño, me quedo a su lado hasta que los recoge y paso un tiempo con el/ella entonces esta conducta se repetirá. Por desgracia muchas veces prestamos más atención a estas conductas disruptivas, ignorando el comportamiento positivo de nuestro hijos, ya que damos por hecho que este debe ser así, no reforzándolo cuanto deberíamos. Por ello; es de vital importancia estar disponibles para ellos, conversar, mostrar interés en lo que nos cuentan y establecer normas claras que favorecerán el desarrollo y el crecimiento del niño.

Los límites dan seguridad y protección a los niños, permiten predecir la reacción de los padres ante determinadas situaciones y comportamientos, son una referencia para los más pequeños y les enseñan a renunciar a sus deseos preparándoles para situaciones similares que la vida les deparará. Normas demasiado estrictas, excesivas o carecer totalmente de estas puede ser perjudicial para estos.

A la hora de establecer limites debemos tener en cuenta una serie de condiciones: Que sean realmente necesarios, específicos en la conducta, claros, expresados de forma positiva, apoyados por nuestras acciones, transmitidos con afecto, debemos asegurarnos de que se han entendido, tienen que reforzarse de manera constante y consistente; y debemos especificar por anticipado las consecuencias si las reglas no se cumplen.

Una vez que se ha definido con claridad la conducta a cambiar y que se ha explicado al menor, debemos actuar reforzando cada intento, aproximación o consecución del comportamiento establecido (Ej. recoger la ropa sucia y ponerla en el cesto), para ello podemos utilizar los Elogios (Ej. Me ha encantado que hayas recogido tu ropa sucia), Premiar con actividades que le gusten al menor, o con algún privilegio, que podemos ir cambiando poco a poco por muestras de afecto.

Se recomienda principalmente el uso de técnicas positivas, pero no siempre es posible educar solo haciendo uso de estas, debiendo utilizar entonces técnicas negativas como el castigo, la sobrecorrección o el rincón de pensar. Sea cual sea el método que utilice debe ser firme y cumplirlo para que sea eficaz, y si se trata de una técnica negativa para que realmente se produzca el aprendizaje debe ir acompañado de un refuerzo positivo.

Centrémonos en lo positivo, piensa por un momento cuanto tiempo dedicas a reforzar a tu hijo por las cosas que hace bien, si crees que es insuficiente te propongo la siguiente tarea: lleva un registro donde anotar las conductas positivas que hace tu hijo cada día y por la noche dedica un rato a sentarte con él y contarle todo lo que ha hecho que te ha gustado, esto os proporcionara un espacio donde conversar, reforzara vuestro vinculo y beneficiara a ambos.

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